1.- El aprendizaje es un proceso cíclico.
2.- Cada uno de los cuatro estilos representa una preferencia específica durante el proceso de aprendizaje.
a) El estilo activo implica actividad y sin prejuicios de nuevas experiencias.
b) El estilo reflexivo implica observación de las experiencias desde diversas perspectivas, demuestra prioridad de la reflexión.
c) El estilo teórico busca el enfoque lógico de los problemas. Integra la experiencia dentro de las teorías.
d) El estilo pragmático prefiere la experimentación y la aplicación de las ideas y conceptos.
3.- Cada persona desarrolla más de uno de estos estilos, pero también tenemos de los otros, el conjunto define nuestro perfil de aprendizaje.
4.- Lo óptimo sería tener la máxima puntuación en los cuatro estilos, los cual significaría que podemos aprender en cualquier circunstancia.
5.- Estilos y aptitudes no son sinónimos. La convergencia de ambos favorece el éxito en el aprendizaje y el logro de los objetivos.
6.- Los estilos de aprendizaje pueden cambiar a lo largo de la vida o en función de las tareas que se realicen.
7.- Los estilos de aprendizaje se pueden aprender, desarrollar y mejorar.
Los objetivos que alcanzaremos después de nuestro paso por la unidad 1 son:
1. Conocer alguna de las teorías de aprendizaje, analizarlas y ver sus aplicaciones.
2. Reflexionar sobre nuestro propio modelo de aprendizaje y los condicionantes sociales y personales asociados.
3. Valorar las condiciones reales y sociales en las que se desarrolla el aprendizaje autónomo.
4. Establecer un primer plan de formación personalizada.
5. Desarrollar y expandir nuestra competencia digital.
Como decía Albert Einstein “El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información”. Esta frase nos sirve de punto de partida para empezar a reflexionar.
Los pequeños cambios, a los que nos sometemos todos los días al interaccionar con el ambiente y con otras personas, pueden provocar microaprendizajes estimulantes, por eso te proponemos explorar unas primeras ideas para conocer cómo esos cambios pueden influir positivamente en nosotros: el conocer a una persona, el intentar superar un pequeño problema y el mantener una actitud abierta y receptiva puede conducirnos a aprender. Durante estas etapas puedes sufrir lo que te parecerán sensaciones negativas que sin embargo no lo son. Accede al artículo sobre las 4 fases del aprendizaje y descubre que la inseguridad puede ser beneficiosa
LAS 4 FASES DEL APRENDIZAJE
El cambio y el aprendizaje
Aprendes constantemente. En cada cosa nueva que haces. Con cada persona que conoces.
Aprender no consiste sólo en algo intelectual, se trata de realizar algo diferente a lo que ya conocemos. Cuando nos independizamos, por ejemplo, estamos aprendiendo de una nueva experiencia, tomamos contacto con otra realidad.
El cambio y el aprendizaje van de la mano, como ya señalé en el post “mi zona de confort”.
Cada vez que realizamos un cambio en nuestra vida, sea este elegido o impuesto, se produce una ruptura con lo existente y por lo tanto un aprendizaje nuevo.
Tener una actitud abierta hacia aprender es imprescindible, ya que tener experiencias diferentes es enriquecedor para nosotros, estimula nuestro cerebro, nos mantiene activos, nos da más recursos a la hora de afrontar otros retos, nos permite tener una vida más intensa. Aparentemente todo son ventajas, asi que deberíamos pasarnos la vida experimentando, curioseando y aprendiendo. Saliendo de nuestra zona de confort. Pero no siempre es así.
Y, en esta explicación de cómo se realizan las 4 fases del aprendizaje vamos a entender por qué.
Las 4 fases del aprendizaje:
Las 4 fases de aprendizaje son: la incompetencia inconsciente, la incompetencia consciente, la competencia consciente y la competencia inconsciente. Vamos analizar cada una de ellas:
Fase 1: Incompetencia inconsciente:
No sé que no sé. Es la fase previa a empezar a aprender.
Pensemos, por ejemplo, en una persona que va a aprender a conducirpero todavía no ha empezado.
En este momento no es consciente de todo lo que va a tener que manejar: pedales, marchas, retrovisor, intermitentes,… Ignora lo que va a significar aprender.
Fase 2: Incompetencia consciente:
Ya se ha sentado en el asiento del piloto y le han explicado lo que debe hacer.
Ahora, nuestro proyecto de conductor ya sabe lo que hay, pero no sabe cómo hacerlo. En esta fase, y según la dificultad del aprendizaje y de su personalidad, es habitual sentir la sensación de no ser capaz, de que es demasiado complicado,…
Se siente torpe y no le salen las cosas a la primera. Se equivoco de pedal, no le entra la marcha,…
Fase 3: Competencia consciente:
Nuestro protagonista pese a sentirse torpe e inseguro, sigue practicando y llega un momento en el que ya sabe conducir.
Sin embargo para que meta la marcha correctamente pisando el pedal adecuado debe estar concentrado y poner los 5 sentidos en ello.
Ahora, con atención plena en el proceso ya es capaz de poner en marcha el coche y de que no se le cale. Conduce con una cierta soltura.
Fase 4: competencia inconsciente:
Lleva tiempo conduciendo y ha automatizado las acciones que debe realizar.
Al llegar a esta fase ya no necesita poner toda mi atención en cada acción.
El pie “sabe” cuando pisar el pedal, la mano “sabe” cuando meter una u otra marcha.
Ha automatizado las acciones que se han convertido en un hábito, ni siquiera se da cuenta de todo lo que hace simultáneamente para conducir. El proceso de aprendizaje a terminado. Ha integrado la experiencia en su vida.
Sensaciones negativas durante el aprendizaje
Dentro de las 4 fases del aprendizaje es habitual que durante un tiempo nos movamos entre las fases 2 y 3.
Si seguimos con el mismo ejemplo, estaríamos en la fase 3 cuando ya sabemos meter la marcha, pero en la fase 2 en cuanto al manejo de intermitentes, que tendremos que aprender a utilizar al mismo tiempo. Durante este periodo lo habitual es que si el aprendizaje tiene una cierta complicación para nosotros nos sintamos torpes, inseguros, incapaces. La situación puede llegar incluso a desbordarnos.
Aparece el sentimiento de vergüenza “que no me vean lo mal que lo hago”, “qué van a pensar”…
Estas sensaciones que percibimos como negativas son las que impiden en muchos casos que nos animemos a salir de nuestra zona de confort y nos decidamos por las experiencias nuevas y el aprendizaje.
Es muy fácil evitarlas, simplemente no tenemos que hacer más que aquello que ya sabemos, que controlamos. Y de esta forma nos limitamos mucho la vida.
No somos conscientes de que sentirse de esta forma es lo más natural del mundo, de que nuestra reacción debería ser algo como:
Me siento torpe, me siento inseguro… BIEN, Felicidades: Estoy aprendiendo!!!
Por supuesto no todos pasamos del mismo modo por estas experiencia. Cómo lo vivamos depende de muchos factores como pueden ser nuestra autoestima, lo que creamos en nosotros mismos, la dificultad del propio aprendizaje, la importancia que le demos a la opinión de los demás, nuestras experiencias anteriores…
Y también depende de las veces que salgamos de nuestra zona de confort para aprender cosas nuevas. Cuantas más veces salgas, menor resistencia tendrás y más experiencias disfrutarás.
¿Y tu? ¿Cuántas cosas estás dejando de hacer por esta sensación? ¿Cuántas experiencias te estás perdiendo, simplemente por no querer sentir estas emociones, normales, universales y sanas?
Un buen comienzo puede ser proponerte un reto nuevo al mes. o a la semana, o al día… probar una clase de baile, conocer una persona nueva, ver un estilo de película diferente, ir a otro sitio a tomar el café, apuntarte a un curso…
Pequeños cambio sencillos, que son el camino de otros mayores.
El aprendizaje se produce a lo largo de toda nuestra vida, en múltiples etapas y no sólo en la vida escolar, siempre estamos aprendiendo, de forma consciente sabiendo que lo hacemos o de forma inconsciente sin percibirnos de ello.
La competencia aprender a aprender es fundamental en el desarrollo del ser humano, debemos ser autónomos y valernos por nosotros mismos superando retos diariamente. Esta competencia está bien descrita en los currículos de las comunidades autónomas pero puedes encontrar más información en la página del MEFP sobre la LOMCE.
Competencia para Aprender a aprender
Trabajando por competencias en las aulas, los alumnos se enfrentan a actividades que reproducen momentos de la vida real y se preparan para la vida adulta solucionando y resolviendo problemas relacionados con su propias vivencias y entornos.
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